viernes, 4 de abril de 2014

LÉOLO O LA LUCHA POR LA VIDA

psicoterapia y enfermedad mentalDra. Mª Nieves Martínez-Hidalgo
Psicóloga Clínica
Psicoterapeuta
















Como dijo el psicoterapeuta estadounidense Irving Schneider: Si la psiquiatría y la psicología no hubieran existido, el cine habría tenido que inventarlas.  Y es cierto porque una gran parte de cineastas se sienten enormemente atraídos por el mundo de los problemas psicológicos y mentales. Por otro lado, para los psicólogos, el cine se ha convertido en  una herramienta psicoterapeútica que facilita la expresión de sentimientos, traumas, antiguos recuerdos que yacen escondidos en el subsuelo de nuestra mente por la dureza de los mismos.

El análisis de esta película se enmarca dentro de las actividades programadas en las III Jornadas de Psicología Comunitaria, Relaciones Tóxicas en la Familia, con motivo de la celebración del 30 aniversario de la Clínica Cattell Psicólogos y en colaboración con la Fundación homónima. Estas jornadas abordan el interesante tema de la enfermedad, de la toxicidad existente dentro de las relaciones familiares e intentarán hacernos reflexionar acerca de cómo ciertas dinámicas familiares conducen de forma casi inevitable hacia conductas, pensamientos y formas de vivir que son patológicas, que hacen sufrir de tal modo, que incluso, como vemos en esta película de Jean-Claude Lauzon, llevan a la sinrazón, a vivir en el extrarradio del mundo de lo real.


EL AGUA Y LA LUZ.

Léolo es una película que nos relata un viaje a la oscuridad, pero no con la finalidad de instalarse en ella, sino con el deseo de volver a empezar de  nuevo.
La luz y el agua son símbolos que Jean-Claude Lauzon, director de este film usa de forma reiterada y que nos aproximan a esa vuelta al pasado, a ese lugar primigenio del que todos provenimos, el útero materno, ese habitáculo cálido, húmedo y oscuro en el que permanecemos totalmente satisfechos durante nueve meses. Léo Lozone rechaza su realidad, quiere regresar al vientre de su madre y una vez allí poder salir, ver la luz ante una nueva realidad. Ese es su delirio.

El uso de la imagen o el sonido del agua como elemento de un ritual de limpieza y purificación aparece de forma constante en multitud de secuencias.  Unida a la sexualidad:

  • Cuando Léo extrae, no sin dificultad, un puñado de revistas pornográficas envueltas en un plástico, del interior de la cisterna del water.
  • El agua de la bañera. Cuando el protagonista descubre la masturbación, abre el grifo para evitar que su hermano le interrumpa, también cuando lava los trozos de carne que utilizará en sus primeros juegos autoeróticos.
  • El agua de la bañera de nuevo, cuando convergen en él  dos sentimientos encontrados, el de la excitación sexual y el de la agresividad y los deseos de muerte que siente hacia su abuelo en el momento en que le descubre comprando los favores sexuales de Bianca.

El agua como símbolo de volver a nacer:

  • Paisajes pantanosos con  el Domador de Versos, en los que Léolo y su admirado amigo envueltos en la humedad de chubasqueros y gorros, queman lazos del pasado, fotos antiguas y cartas. En ese fuego purificador, las cenizas darán fruto en la imaginación y la creación de algo nuevo.
  • En el agua contaminada del vertedero marítimo al que su hermano Fernand le lanza en busca de tesoros (anzuelos extraviados por los pescadores) y de la que sale feliz y victorioso pues ha vuelto a activar su imaginación transformando los objetos sucios y oxidados en cofres llenos de oro.
  • En la piscina de plástico, en la que bajo un palmo de agua su abuelo trata de matarle. Su madre lo salva del agua y le da de nuevo la vida. Un nuevo parto: Salvar a alguien, sobre todo extrayéndolo del agua. 
  • El agua del mar que rodea la isla de Sicilia, ese lugar de donde él sueña provenir, símbolo de ese nuevo árbol genealógico “la tomatera” que ha inventado para escapar a la herencia psicopatológica proveniente de la rama paterna. Quiere ser siciliano, su hogar está en Sicilia, isla, símbolo del útero materno, donde dice que fue engendrado por un tomate contaminado.
  • El agua del Mediterráneo al fondo, cuando en su fantasía Léolo ve a Bianca cantando rodeada de naturaleza viva y cultura clásica, en el teatro grecorromano de Taormina (Sicilia) situado en la cima de la colina, en una zona privilegiada, ya que desde ella se puede contemplar de manera espectacular la localidad de Giardini-Naxos y el volcán Etna.

la escritura para huir de la esquizofrenia


En esta película cobra un significado decisivo el uso de la luz como concesión de una nueva vida, como fuente de inspiración.

  • La luz de la madre, que en el baño, vigila por mandato paterno a Léolo que llora con los dedos metidos en la boca, porque no puede o no quiere hacer caca y le guía hacia la oscuridad de ese paso estrecho entre sus enormes muslos, mientras reina sentada en el trono, alumbrándole el camino de vuelta al nido materno.
  • La primera vez que Léolo es consciente de esa luz blanca que le lleva a descubrir un tesoro, un amor en tres palabras, Bianca, su madre, o una vocación, la lectura y la escritura, es cuando el abuelo está intentando matarle ahogándolo en el agua de la piscina de plástico y su madre le salva. En este segundo nacimiento, Léolo ya nace sabiendo que lo que le rodea es el horror y tratará de refugiarse en esa luz de la inspiración intentando huir del virus que habita en su hogar: la esquizofrenia.
  • La luz del frigorífico, que le permite salvarse, escapar al sueño de la sinrazón en el que, exceptuando a su madre que también da luz, han caído el resto de los miembros de su familia. Gracias a esta luz, Léolo puede leer mientras los demás duermen, sentado en el suelo con gorro y manoplas, junto a la puerta entreabierta del frigo.
  • La luz de la inspiración: Bianca. Siempre que Léolo se pone a escribir se abre una puerta y entra una luz cegadora, la de su imaginación transformada en Bianca que le ayuda a renacer en un paisaje verde que también está rodeado por agua y cultura (teatro greco-romano) en Taormina, Sicilia. Y vemos el juego de palabras, Bianca, símbolo de la luz blanca.
  • La luz del Domador de Versos, que alumbra con su frontal y también rodeado por agua, el camino de su salvación a través de la cultura, de la escritura y la lectura. Bajo la luz de las velas, vemos al Domador leyendo los bellos textos escritos por Léolo rodeado de hermosos estantes llenos de libros y esculturas helenísticas, símbolos del renacimiento.

EL PAPEL DE LA MADRE

Todos conocemos o imaginamos la importancia que el papel de la familia tiene en el desarrollo de la persona. En esta película atendemos al transcurso de la infancia del hijo menor de una familia francófona de los suburbios de Montreal. Un barrio multiétnico en el que Léolo creció hasta llegar a la esquizofrenia, una enfermedad a la que estaba predispuesto por herencia paterna.

El papel de la madre es dar a luz, nutrir con su leche, acunar junto a su pecho. Escuchamos la voz de Léolo:
apego materno
Era cálida y amorosa. Me gustaba que me abrazara entre sus grasas. El olor de su sudor me tranquilizaba.







A Léolo, su madre le saca a la luz, a la vida en varias ocasiones, la segunda, muy importante cuando le salva de la muerte a manos de su abuelo.

Mi madre tenía la fuerza de un gran barco navegando en un océano enfermo.

Su madre es una mujer fuerte, cuidadora. Cuida de sus hijos, pero de forma pasiva. Cuando están enfermos les visita en el hospital como en el caso de Rita y Nanette; cuando tienen problemas escolares, como en el caso de Fernand, va al colegio y visita al orientador, o dulcemente vigila al lloroso Léolo para que haga caca en el orinal.
Sin embargo, no la vemos emprendiendo acciones que podrían haber ayudado a sus hijos a no permanecer en la inconsciencia.



EL PAPEL DEL DOMADOR DE VERSOS

Viendo esta película es fácil que uno se plantee ¿Quién es realmente EL DOMADOR DE VERSOS?


Quizás se tratase de un vecino de la familia, un señor al que Léolo solía ver paseando por las calles de su barrio y que su mente dividida transformó con gran inteligencia en su salvador.

El domador de versos es alguien a quien Leo idealiza como un ser superior, como aquel padre que siempre deseó tener, como ese profesor o tutor que le guiaría en su formación intelectual y le permitiría salir de ese sistema familiar enfermo, impidiendo su caída en el abismo de la locura. Es el único personaje de la película que intenta hacer algo de forma activa por él, aunque no lo consiga, como en el caso de la visita a su profesor.

Léolo menosprecia a su padre que le obliga al ritual semanal de los laxantes como única pauta educativa. Necesita una figura masculina en la que apoyarse y su mente dibuja este ser que le transmite rituales más intelectuales como el de quemar cartas y fotos del pasado que se transformarán en energía e imaginación creativa en el futuro. El Domador de versos, el conductor de las palabras, el que cuida los textos de Léolo archivándolos con mimo en su casa.

Léolo dice: Me llevó tiempo comprender que él era la reencarnación de Don Quijote, y que había decidido luchar contra la ignorancia y protegerme del abismo de mi familia.
Porque sueño, yo no lo estoy...


EL PAPEL DE LOS HERMANOS FERNAND, NANETTE Y RITA

Respecto a la relación de Léolo con sus hermanos, yo destacaría un sentimiento: la compasión. Léolo percibe a su hermano como un bebé, tan consciente de lo real como cuando duerme. Parece comprender a Fernand que ha hecho de la vigorexia no sólo su estilo de vida, sino lo que es más importante el sentido de su vida, fortalecer su cuerpo a través del ejercicio físico y la conducta alimentaria como medio de sobreponerse a su propia sensibilidad. Lo ve como el hermano mayor que le protegerá de cualquier ataque exterior. Aunque cuando su objetivo esté aparentemente conseguido, ambos asistan al derrumbe de ese castillo de músculos.


miedo al miedo


También se aprecia en la película la existencia de cierta rivalidad fraterna. Fernand quiere a su hermano, aunque alberga cierto rencor hacia Léolo que ha conseguido estudiar, mientras que él tuvo que abandonar el colegio muy pronto. En una escena, mientras se prepara un batido con toda clase de frutas y proteínas, enfadado le dice a Léolo que escribe en su cuaderno en la mesa de la cocina:

¿Quién te has creído que eres? ¡Cagas y apestas tanto como yo, con todos tus años de estudios!... Yo también podría haber ido a la escuela… Me metieron en quinto en la clase de los tontos. Me tomaron por anormal… No te hagas el fino, ¡mocoso! Vienes del mismo agujero que yo, ¡sólo que yo nací mucho antes que tú!

Es precisamente Fernand el que facilita su vuelta a la vida dos veces, dando la voz de alarma, gritando a su madre para que acuda, en una ocasión en que está siendo ahogado por el abuelo y en otra, cuando sufre el primer episodio de estupor catatónico.

Yo quería a Fernand, por la ternura de su ignorancia, nos dice Léolo.

Hacia sus hermanas, el sentimiento primordial sigue siendo la compasión. Léolo visita a su hermana Nanette en el hospital psiquiátrico y la mira con dulzura mientras ella sufre y le dice que le han robado a su bebé. A Nanette le han robado su vida, el delirio la mantiene alejada de una realidad que ella, al igual que el resto de sus hermanos vive como insoportable. 

el delirio como única vía de supervivencia

Rita es la reina de un submundo en el que sus súbditos son una corte de bichos. Léolo observa con compasión a su hermana mientras se cepilla sus dorados rizos mirándose al espejo, también cuando la ve atada a la cama del hospital al que llega en estado catatónico tras ser derrocada de su trono por orden paterna  que clausura el sótano y ya no puede bajar a escuchar la melodía que la abstrae de su angustia, el zumbido de los insectos.

Léolo, en mi opinión, representa, esencialmente y con gran belleza poética, la soledad del ser humano, una lucha de superación personal cargada de compasión hacia lo humano.




4 comentarios:

  1. Excelente explicación de muchos símbolos de la película de Leólo. Es una película triste pero también es una de mis películas preferidas por la cantidad de símbolos y toda la carga emocional que lleva.
    Para mi el Domador de Palabras es un personaje inventado por Leólo, algo que el se imagina para poder alejarse de su realidad, igual que utiliza la escritura para evadirse de su mundo. Pero la idea de que sea un vecino o familiar idealizado por Leólo también es muy verídica. Siempre es importante tener alguien que crea en ti y te apoye como hace el Domador de Palabras.
    También me gusta mucho de este análisis que hayas nombrado a los hermanos y que se vea el cariño de Leólo les procesaba a todos a pesar de las dificultades de ellos para relacionarse con Leólo.

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    1. Muchas gracias, Julia. Me alegro que os haya gustado este breve análisis. Es una película tan compleja como hermosa, tan cargada de significados que ni el mismísimo Sigmund Freud hubiera podido hacerlo mejor.

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  2. Menudo análisis más interesante y completo Nieves!!. Enhorabuena!.
    Desde que la vi por primera vez me sentí muy atraído por ella, como hipnotizado por las imágenes, por la voz en off que acompaña el transcurrir de la película, por el personaje, Leolo, que rebosa sensibilidad e inteligencia en un entorno marcado por la dureza y el desconocimiento, por la fuerza de la obsesión, como medio para evadirse de un ambiente hostil e irrespirable en el que viven los personajes, por una infancia marcada por la desesperanza y la falta de oportunidades y, por encima de todo, una frase: "porque sueño yo no lo estoy".
    Una película tremendamente apropiada, a mi entender, para abrir estas jornadas de "Relaciones Tóxicas en la Familia". Fantástica elección y fantástico análisis!

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    1. Muchas gracias, Mikel y bienvenido al club de fans de Léolo.

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