martes, 31 de mayo de 2016

¿DESEAS LA GLORIA?


Mª Nieves Martínez-Hidalgo 
Doctora en Psicología
Psicóloga Clínica

Es cierto que muchas veces el temor a equivocarnos nos frena en cosas tan sencillas como necesarias; por ejemplo, llamar a una amiga de la que hace tiempo que no sabes nada, preguntar a un compañero de trabajo si se encuentra mejor de su depresión; iniciar una conversación con la persona con la que compartes asiento en el tren o el autobús; o, incluso, pedir ayuda cuando lo necesitamos.
El orgullo mal entendido suele estar debajo de esta capa de aparente inseguridad; si nos equivocamos, podemos sentirnos ridículos, avergonzados, débiles o inmaduros... es decir, "humanos".
Karen Horney hablaba del deseo de "gloria" y es esa imperiosa necesidad del ser humano de sentirse superior al resto de los mortales e incluso a "Dios", el que le lleva a comer la manzana del árbol prohibido. El hombre y la mujer "pecamos" muy a menudo de esa soberbia que nos impulsa a infravalorar a los demás, a no dejarnos "SER" y a perdernos por el camino. Descuidamos esa brújula interior que todos llevamos dentro en ese afán de brillar en lo social, de alcanzar la "gloria" o el "poder".
Una retirada a tiempo, unos minutos de reflexión mirando hacia dentro con autenticidad nos pueden devolver a la senda natural de nuestro destino, único e irrepetible, como ese ser humano que conformamos cada uno con nuestra propia genética y nuestra propia historia de vida.